La IA no ha roto la educación, la ha dejado en evidencia
Durante años, las universidades hemos recompensado el rendimiento por encima de la comprensión, la fluidez por encima de la profundidad y la apariencia de dominio por encima del pensamiento genuino. Construimos sistemas de evaluación que pedían productos y trataban esos productos como evidencia de aprendizaje. Nos estábamos saliendo con la nuestra. Hasta ahora.