Las rutas migratorias de la contaminación: así se saltan las fronteras el ozono, el polvo sahariano y el humo de los incendios
La polución salta cualquier frontera. Lo comprobaron los vecinos de Sevilla cuando este agosto vieron cómo el enorme incendio de Niebla, en la provincia de Huelva, desplomaba los niveles de calidad del aire en la capital andaluza. O los de Madrid unos días antes cuando el Gobierno les pidió que no salieran a la calle por el humo que llegaba desde los fuegos incontrolados de la Sierra Oeste y la provincia de Ávila. Esta contaminación, cargada de nocivas partículas, viaja decenas o cientos de kilómetros. Incluso en ocasiones, atraviesa países y océanos. “La calidad del aire en nuestras ciudades, pueblos o países no solo está influenciada por actividades locales, sino que puede verse afectada por la contaminación de países vecinos o bastante lejanos”, explica Ian Marnane, jefe de la Unidad de Medio Ambiente y Salud de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).